Cambio de Paradigma

Desde la antigüedad hasta hoy, vivimos en sociedades gregarias, girando en torno a figuras de autoridad al igual que los planetas orbitan alrededor del Sol. La sumisión a un poder superior puede girar en torno a temas como el miedo, la insignificancia o la insuficiencia personal. Ya sea la sumisión ante el líder de la manada, como el macho alfa en la naturaleza, o ante una oligarquía plutocrática, estamos a merced de nuestra sumisión a un poder a menudo ajeno a nuestras circunstancias y necesidades reales. Un auténtico líder no debiera desear el poder por razones meramente egoístas. Un auténtico líder debe entender la interconexión de un mundo globalizado, asumiendo que nadie es sólo por o para sí mismo y que si unos pocos tensan demasiado la cuerda hacia un lado otros muchos pueden ponerse de acuerdo y tirar hacía el lado contrario.

Me pregunto, ¿Porqué permitimos que gobiernos de sociedades aparentemente avanzadas y civilizadas emprendan guerras en nuestro nombre? Si presenciaras un asesinato o acto violento en
tu barrio seguramente lo juzgarías como un hecho injustificable, huirías a  resguardarte en un lugar seguro y avisarías a la policía, pero si las injusticias las cometen nuestros líderes, ¿a que autoridad vamos a llamar o dónde nos vamos a esconder? Pienso en como ante la noticia de un asesino nos horrorizamos, pero ante las guerras usamos
eufemismos como bajas de guerra y daños colaterales, ejerciendo la cosificación de infinidad de seres humanos. 


Si fueran los gobernantes los que tuvieran que enfrentarse directamente en duelo para resolver diferencias seguro que se esmeraban mas en dialogar, pactar y ejercer la diplomacia. A estas alturas del juego deberíamos exigir que ningún gobernante recurra al uso de armas para solucionar conflictos. El belicismo siempre trae miseria y muerte para muchos y pingües beneficios económicos para unos pocos. En algún punto deberíamos acabar con la locura de esta sociedad, reaccionar y empezar a actuar de forma cabal, de manera personal alzando nuestra voz contra la "barbarie socialmente aceptada" por nuestra propia dignidad humana.
No es necesario ni sensato esperar a que la piedra caiga en el propio tejado para actuar, aparte del hecho de que somos seres humanos dotados de sensibilidad y empatía. El poder cada vez está más concentrado en unas pocas manosEs fácil ver cómo cada vez más autónomos, pequeñas empresas, pequeños bancos, etc caen para dejar el camino despejado para que los grandes poderes económicos que rigen la política, (BlackRock, Vanguard, StateStreet...). La clase media se estrecha cada vez más y con el avance tecnológico son de esperar muchas pérdidas de puestos de trabajo. He de decir que creo que el avance tecnológico debe servir para traer el progreso, pero como todo, depende en manos de quien esté y debe servir para brindarnos mayor libertad y calidad de vida, y no dependencia de poderes fácticos. Cualquiera que esté mínimamente familiarizado con conceptos como renta básica universal, CBDC, ciudad de 15 minutos o agenda 2030 con su lema "no tendrásnada y serás feliz" sabrá que rumbo llevamos si no reaccionamos y salimos de nuestro letargo ante decisiones autoimpuestas por organismos a los que nadie ha votado. Las perspectivas de seguir así pareciesen una mezcla de "1984" y "Un Mundo Feliz". 

Ante nuestra sumisión somos cómplices de nuestro progresivo sometimiento pero tenemos el poder de reaccionar como sociedad. Mientras tanto, grandes empresas evaden sus responsabilidades en paraísos fiscales y el ciudadano promedio es exprimido y sometido a una fiscalidad rigurosa. Consecuentemente nuestras pensiones no son sustentables con este sistema. Miremos a Francia. No puedo defender una revolución violenta pero si defiendo la expresión y salir del aletargamiento acomodado que no nos beneficia en absoluto. Muchas voces juntas tienen poder. 
Sería recomendable indagar sobre la correlación que tienen los experimentos de sumisión a la autoridad de Milgram y de indefensión adquirida de Seligman con respecto al inmovilismo de la sociedad contemporánea. Podemos distraernos en una huida hacia fuera en redes sociales, viendo Netflix o en cualquier acto hedonista que nos distraiga, pero de seguir así en algún momento deberemos prestar atención al "elefante en el salón".
 
Todos por mucho que nos refugiemos en nuestra insignificancia individual, tenemos la capacidad de expresarnos, y la responsabilidad por hacerlo o no, y depende de cada uno lo que hagamos con ella. Como decía mi poeta favorito, Walt Whitman, "No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario." 

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