Error 404: breve reflexión sobre los errores y la actitud para encararlos.
Somos hijos del error. Para que nazcamos millones de espermatozoides erraron en su intento de alcanzar el óvulo para que un único ganador finalmente lo alcanzara.
Es curioso como a menudo culpamos al error, cuando en realidad en cualquier arte o técnica la pericia se obtiene mediante la práctica continuada y el tesón que nos permiten mejorar una habilidad dada. El error es el equivalente al acero duro que pule el diamante. El problema no es el error. La negligencia o la arrogancia en todo caso lo son. La negligencia de no atender al error y no aprender de él entrando en una espiral descendente o la arrogancia de no admitir el error. El miedo al mismo error también es otro verdadero error. Si Edison hubiese cesado en su empeño sintiéndose un fracasado, un enorme avance se habría perdido en la nada. El mismo dijo "No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla". Pero a veces dejamos de probar o de intentar por miedo al error, al fracaso, al que dirán, a ser unos parias... Y puede más la presión exterior, ya sea esta real o imaginaria, que la pulsión interior. Creer en uno mismo, pero no a ciegas es imprescindible en la vida. Saber que uno es falible y que a través de los errores se pulen nuestras facetas nos sirve para no culparnos sino responsabilizarnos en la tarea de emprender lo que sea que deseemos emprender. Lo mismo que no tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos. Saber que errar cuando se detecta el error nos ayuda a medrar hace que no culpes al error, porque detectarlo te acerca a tus metas. Siempre llegarán errores nuevos y aprenderás cosas nuevas, así es como la vida avanza y evoluciona. Así que somos hijos del error, pero también del acierto, porque sabemos que cada error consciente nos acerca a nuestras metas.

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