Porque soy vegetariana en prácticas


 En la entrada de hoy como en las demás uso este blog a modo de diario catártico y de expresión individual y/o creativa.
Hoy toca hablar de vegetarianismo. Cómo, cuando, porqué.
Empezaré diciendo que soy una vegetariana en prácticas, (aún llevo la L) y disto mucho de ser una "vegetariana talibán". Únicamente vengo a hablar de mis preguntas y de mis respuestas y de disyuntivas en las que me he visto y quizás de algún modo ayudar a alguien para hacerle la vida un poquito más fácil.

En este mundo de etiquetas la mía es "ovo-lacto-vegetariana". Simplificando: no como carne ni pescado pero si derivados como son huevos, queso, leche o miel.
No puedo juzgar a nadie cuando yo he estado prácticamente 38 añazos de mi vida siendo omnívora,  (y disfrutando de la pizza barbacoa). Los motivos por los que me decidí a sumarme a las filas del vegetarianismo no fueron porque no disfrutase del sabor de la carne, sino por motivos éticos con los cuales finalmente decidí ser coherente.

He de decir que este es mi tercer y definitivo intento, que ya no es un intento, sino una realidad estable y asentada, habiendo aprendido de los errores de mis otros dos intentos, que os compartiré después por si os puedo evitar pasar por lo mismo. Que a veces algo sea éticamente razonable no significa que necesariamente sea sencillo de alcanzar si no se dispone de las herramientas o conocimiento necesarios.

Tengo que decir que mi nivel de vida y mis conocimientos nutricionales facilitan mi decisión de ser vegetariana. Una decisión poco o mal informada y planificada hacia el vegetarianismo podría acarrear problemas de salud, que con la debida información quedan solventados.

En lo que a mí respecta me parece innecesario contribuir a perpetuar el sufrimiento animal por un mero placer hedonista. Por más que ame determinados sabores considero que hay cosas que están por encima de eso y que tengo diversidad de alternativas entre las que elegir. No obstante estoy lejos de tener la solución perfecta o de no cometer errores. Por ejemplo, si compro carne en salsa. Y en este punto diréis ¡Pues vaya incongruencia! Pero esperad, dadme una oportunidad. Esta carne es para mi gato. Su dieta tiene la necesidad de satisfacer unos requerimientos nutricionales y obviamente yo le quiero con locura y lo cuido en consecuencia. Yo, en cambio tengo capacidad de elegir, siendo consciente de mis propias necesidades a nivel nutricional. Entonces, al final del día, para todos aquellos que nos dicen que las plantas también sienten, o que si cuando camino piso hormigas o que si la leche de soja genera cambios en el hábitat de los campos donde habitan especies naturales, les digo y les reitero que no tengo la solución perfecta ni de lejos, y mucho menos en un mundo globalizado lleno de interconexiones que escapan a nuestro control. Pero lo que si que puedo asegurar es que trato de minimizar mi impacto, el daño que causo a otros seres que igual que tú y que yo son capaces de sentir dolor. 

En mi posición puedo ser criticada tanto por omnívoros/carnívoros como por veganos, o tal vez, por el contrario puedo ser comprendida por ambos, por que todos somos seres humanos capaces de empatizar con realidades ajenas aunque no necesariamente eso implique que compartamos las decisiones o elecciones de otras personas.

Llegados a este punto ya conocéis los motivos por los que soy vegetariana (ovolactovegetariana si os ponéis quisquillosos). Así que por si alguien que me lee se lo ha planteado alguna vez, enumeraré de forma breve algunas dificultades con las que me encontré, acompañadas de sus respectivas soluciones.
  • Ser vegetariana en sociedad: 
No os engañaré. Al principio ser vegetariano en sociedad puede ser un reto, salvo que estés rodeado/a de amigos vegetarianos y veganos y/o vivas en un núcleo urbano cosmopolita con un montón de restaurantes veganos y vegetarianos. Cómo me pasó a mí puedes encontrarte con gente que te juzgue, gente que te apoye y gente que aunque no comparta o no entienda del todo tu elección te acepta y te quiere como eres. Mi consejo es que te quedes con estos dos últimos grupos y que hagas caso omiso de los que ofrezcan duras críticas y demuestren con ello su escasa capacidad de empatizar. También he de decir que ser vegetariana en mi casa me resulta extremadamente fácil y placentero, pero cuando más me ha costado adaptarme es en las reuniones familiares, cuando mi madre hacía croquetas de jamón, o cuando mi padre servía el chorizo bueno que había traído de Salamanca. En mi mente había una fuerte asociación de estos alimentos al arraigo familiar, a momentos felices compartidos, y no participar inicialmente hacía que me sintiera excluida. He de decir que en mi caso el sentimiento era enteramente mío porque mi familia me acepta y me quiere como soy e incluso piensan en opciones para mí en las reuniones sin necesidad de que tenga que llevar necesariamente mi propia comida. Conclusión. No importa tanto si tus seres queridos son veganos, vegetarianos o carnívoros como su calidad humana. Rodéate de personas que te quieren y todo será más fácil. Tampoco voy a ser hipócrita. Me duele el sufrimiento animal, pero cada cual es dueño de su vida y de sus decisiones, y valoro a las personas no porque sean perfectas al igual que ellas me valoran a mí con mis defectos. El hecho de que yo haya tomado esta decisión no implica que vaya a imponerla o a ir de moralista con mi familia y amistades. Si no me preguntan de hecho no saco el tema. Aquí lo puedo sacar libremente porque este es mi espacio de catarsis y liberación y no doy la brasa a nadie. Si alguien decide leerme ha sido por decisión propia sin que yo le tenga que interpelarle a ello. 
  • Ansiedad, comida emocional y salud: 
Otro lastre en mis primeros intentos fue que cuando tengo ansiedad o estrés o emociones negativas a menudo recurro a la "comida emocional" que no es precisamente brócoli o lechuga. Mi "comida emocional" es comida "gocha" como hamburguesas, pizzas o golosinas (que en su mayoría llevan gelatina). Mi padre siempre había comido en exceso (dicho por él mismo), y mi madre nos mimaba con dulces y postres caseros (aunque por lo demás con una dieta muy variada y casera, llena de delicias culinarias por la cual tengo que estarle muy agradecida). Y como no, me encantaban las golosinas como a cualquier niño de bien, y eso se mantuvo así hasta mi madurez. Afrontar mi relación con la comida y asumir el origen de mi ansiedad fue todo un reto. De hecho en mi primer intento vegetariano volví por una porción de pizza barbacoa. Respecto a comer fuera de casa, me consiento. Estoy observante de balancear mi dieta con alimentación y ejercicio de tal modo que si salgo con familia o amigos a un lugar no vegetariano siempre pueda disfrutar de opciones "gochas" como patatas bravas o alioli, tortilla de patatas, pizza margarita, vegetal, 4 quesos, etc. Este punto enlaza con el anterior. Aprendo a balancear mi dieta lo cual interfiere tanto en mi aspecto como en mi estado de ánimo y mi salud, y a la vez me doy caprichos y me siento integrada y feliz en reuniones con las personas que aprecio, y si estas no son vegetarianas no tengo porque limitarme a pedir un insulso trozo de lechuga y reprimir mi ira interna por ver como los demás disfrutan mientras yo no por una decisión autoimpuesta. También hay quien critica a vegetarianos y veganos por no tomar carne ni hamburguesas pero luego comprar chorizo vegetariano, hamburguesas vegetarianas, salchichas vegetarianas, etc. Vale que quizá no sean las mejores elecciones nutricionales pero generalmente lo que prima en quien escoge estas opciones no es una elección fundamentada en que sea lo más saludable y menos ultra procesado, sino que a veces al igual que un omnívoro va a un McDonald's o se compra una pizza precocinada los vegetarianos o veganos también podemos querer darnos caprichos "gochos" y aunque no sea la opción más saludable, al menos si es una opción coherente con una postura de mayor empatía hacia el sufrimiento animal. Por suerte, a diferencia de nuestros antepasados vegetarianos, nosotros hoy en día tenemos muchas más opciones entre las que elegir para no aburrirnos o si simplemente nos apetece darnos un capricho.
  • Extremismos: de 0 a 100 en un momento:
Otro de mis grandes errores de vegetariana novel fue pasar de la dieta omnívora a la vegetariana sin pasos intermedios. Es cierto que las consecuencias tampoco eran insalvables pero si muy desagradables. Por ejemplo tener el vientre como un balón reglamentario de la NBA debido al exceso de fibra y las consecuencias desagradables de tanto gas, o ansiedad al hacer un cambio tan drástico de una. Esto se soluciona fácilmente. Implementando los cambios de una manera progresiva. Así lo hice la última vez y menudo cambio. Empecé tomando pollo, pavo, y pescado y reduciendo cada vez más carnes rojas. Luego dejé la carne y aún tomaba pescado. Y de ahí al ovolactovegetarianismo. Aquí pues holga decir que esta fue mi experiencia personal y que cada cuerpo es un mundo y hay demasiadas interacciones en juego en una dieta y en una vida humana como para poder generalizar. Pero desde mi posición considero que una transición progresiva es más llevadera que una radical y permite al cuerpo adaptarse. También considero que todo pequeño cambio es bueno. Si mañana me viene un amigo y me dice que come menos carne de vaca por ejemplo, no le diré, lo que deberías hacer es hacerte vegetariano ni mucho menos. Muy al contrario desde mi perspectiva será un cambio feliz, pues creo que todo cambio hacia algo mejor ya sea este grande o pequeño debe ser honrado. Igualmente se me vienen a la mente carnívoros acérrimos que conozco y aprecio profundamente, y esto no debería ni ser mencionado de puro obvio, pero a veces me entristece ver como la polarización, los extremismos y las posturas encontradas enfrentan a personas que tienen en común más de lo que creen, aparte del hecho de que yo misma "anteayer" tomaba carne, por lo que no puedo creerme poseedora de una "superioridad moral". Lo que hago lo hago porque considero que es lo correcto, no para juzgar o señalar con el dedo a nadie, igual que no me gusta que lo hagan conmigo. Considero que si alguien ha de cambiar lo hará por si mismo, porque algo le ha "tocado" o por el ejemplo de alguien a quien admire y no porque nadie le venga a  juzgar dándole lecciones de moral.

  • Curso básico de necesidades nutricionales:
Al principio pensaba que por ser ovolactovegetariana no necesitaba suplementarme la vitamina B12, incluso pregunté a un médico que me lo confirmó pero más adelante comprendí que esto fue un error y que hay matices. Para no suplementarme tendría que estar tomando una cantidad diaria más que considerable para mí de leche, queso, huevos y yogures, que no alcanzaba ni de lejos. Por ejemplo la leche de vaca la pruebo muy de vez en cuando, prefiriendo la de soja, coco o frutos secos entre otras. El queso es mi pasión pero tampoco tomo enormes cantidades, etc. Además de esto estaban cosas como saber que si no tomas pescado puedes obtener ácidos grasos Omega 3 de otros alimentos tales como las nueces o las semillas de lino por ejemplo. Tuve que aprender a equilibrar mi dieta en sus macros, alcanzando un buen aporte de proteínas y sin excederme en los carbohidratos. Aprender como tomar una proteína completa y obtener todos los aminoácidos esenciales. En este caso descubrí multitud de aliados para subir el consumo de proteína: tofu, tempeh, seitán, soja texturizada, legumbres, batidos de proteínas veganos y vegetarianos, frutos secos, yogures... Respecto de los hidratos, se quedó grabada en mi mente una charla de un coach nutricional vegano que hablaba de los "vegetarianos farináceos", es decir aquellos vegetarianos que lo son por motivos éticos pero a los que no necesariamente les gustan los vegetales y que se hinchan a pan, harinas, dulces, arroz, etc., lo cual conlleva una dieta nada saludable muy rica en carbohidratos que dispara el azúcar en sangre con toda la problemática de salud asociada (resistencia a la insulina, obesidad, síndrome metabólico, diabetes, bajos niveles de energía, antojos por más comida alta en hidratos, poca saciedad, etc.). Aprendí como balancear carbohidratos, proteínas y grasas para tener una mejor condición física y una mejor salud. Conocí suplementos como la berberina o el inositol, coadyuvantes en la regulación del metabolismo de los carbohidratos y las grasas respectivamente. No lo haré mucho más largo, porque este tema es eterno y hay muchas fuentes fiables en internet para cualquiera que tenga interés en seguir indagando. En mis primeros intentos engordé al hacerme vegetariana en contra de lo que dice la creencia popular, y aunque seguía dentro de un rango de IMC normal y saludable los kilitos ganados no me hacían sentir bien. Actualmente he aprendido a balancear mi dieta y a controlar mi peso. Como no fui educada para llevar una dieta vegetariana saludable y doy mucha importancia a la tríada de la salud (cuerpo, mente y espíritu), tuve que aprender a autogestionarme una dieta que cubriera mis expectativas de estar FIT y sentirme bien conmigo misma. También hay quien recurre al asesoramiento de un nutricionista. Yo aunque asumí un mayor riesgo y tuve alguna consecuencia desagradable menor como el vientre-globo permanente, la subida de peso o no sentirme saciada hasta que aprendí unas pautas de alimentación y autocuidado, no sufrí por fortuna ningún mal mayor o irreversible y disfrute con mis indagaciones y aprendizaje, aunque he de decir que siempre andaba y ando buscando información nutricional, porque aparte de que lo veía necesario disfruto aprendiendo. No digo que esta sea la mejor opción. Fue mi opción. Y quien sabe si expresar mis errores pueda ayudar a alguien a ahorrarse el trago de pasar por los mismos errores e ir directo/a a la parte buena.

Hasta aquí mis reflexiones por hoy. En esta entrada ya he pensado bastante en voz alta (o en letra escrita mejor dicho). 😄

Espero que al menos algo os haya parecido útil, entretenido, os haya hecho sentiros identificados en algún punto, o quizás contrariados, os haya hecho pensar, os haya motivado a implementar algún cambio positivo o a buscar más información. Ya sea que eso sea así o no, gracias por llegar hasta aquí.

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