Reflexiones sobre el 0, el 1 y el infinito

Esto que escribo a continuación como todo en mi blog es acerca de lo que yo siento, pienso y reflexiono. Nada aquí es verdad absoluta o dogma. Esto es mi verdad en este momento de mi vida a 23/05/2023. No sé si seguirá siendo mi verdad mañana pues me gusta estar abierta, reflexionar y dejar que la vida me sorprenda. Estas son reflexiones acerca de la existencia. Acerca de mí misma y mi relación con todo lo que no soy yo. 

Desde mi perspectiva actual que estaría en la línea de corrientes como el Taoismo o el panteismo, hay una fuerza creadora, llamémosla aquí Tao o "0" de la que surge todo y está fuerza es espontánea. Mediante la experiencia y ensayo/error los seres se perfeccionan hasta conocerse a sí mismos y su interrelación con todo. Hasta alcanzar el conocimiento de que lo multiple y lo infinito están conectados a través de un hilo invisible de la creación siendo todos del "0" y siendo cada uno "1". Lo que no es y es puro potencial en contraposición a lo que es. Lo que no es, a través de lo que es va ad finitum. En el eterno devenir de las formas que surgen y decaen, que nacen y mueren hay un círculo que a través de las infinitas vueltas se perfecciona a sí mismo. Un diamante que está siendo pulido. Una mejora y una evolución constantes y dinamicas. La vida implica movimiento. El Tao o la unidad implica reposo. Es el reposo del que nace el movimiento y el que le da la potencia. El Tao es interior. La vida es exterior. Ambos están íntima e intrínsecamente relacionados. No hay uno sin el otro, y en última instancia son lo mismo. Nosotros desde nuestra consciencia individual momentánea en el ahora vemos esta separación. El TAO naciendo del 0, y siendo ya sea 0, 1 o ♾️ no ve esa separación porque el TAO es consciencia presente en sí misma. Yo como "1" soy puro potencial (0) hasta que me defino, y para definirme necesito a otros "1", a lo múltiple. Todo mi entorno, mi familia, amistades, libros, películas, canciones, personas con las que entablo conexión, la naturaleza, la ciudad, mi cultura, mi tiempo... Todo va creando impresiones dentro de mí y me defino a partir de lo que me es afín y lo que no lo es. A partir de lo que me gusta y lo que no. De lo que quiero y lo que no. Así nada es si no por comparación a otra cosa. Así hay opuestos complementarios. Y así en el movimiento mediante ensayo y error en las infinitas vueltas de la vida vamos encontrando nuestro lugar. Aunque a veces sea realmente duro de entender la vida se perfeccioniona a sí misma. A menudo siento que mi felicidad no puede ser plena mientras haya miseria, injusticias, maldad, pobreza, guerras y en definitiva DÉBILES QUE SE CREEN FUERTES DOMINANDO A FUERTES QUE SE CREEN DÉBILES. Desde el oráculo de Delfos hasta hoy, hay una máxima que nunca deja de estar vigente: "Cónocete a tí mismo". Y yo añadiría que cuanto más te conoces, al saber lo que eres, más conoces todo y a todos en su más íntima esencia sin dejar de ser tú mismo@, pues las emociones humanas son universales. Alguien que se conozca íntimamente y se respete no buscará sacar beneficio en perjuicio de otra persona de forma deliberada. Otra cosa son los errores que en mi camino de autoconocimiento y aprendizaje pueda cometer, pero estos no son deliberados ni pretendidos y cuando los hago conscientes tengo la oportunidad de trascenderlos. El hecho de conocer la esencia de las cosas no hace que yo sea esa esencia. Yo, particularmente Laura, estoy siendo yo y me enfrento a las dificultades inherentes de ser yo, a todos mis sesgos y a la ira reprimida por todas aquellas circunstancias que me drenan. Estoy aprendiendo a gestionar el conflicto de mi interior con el exterior y a no perderme en el camino. Si tal y como dicen todo es un constructo social yo soy un continuo constructo individual de mí misma con un sentido, una dirección. Mi propio auto constructo se nutre de los autoconstructos de aquellos a los que admiro y a su vez de aquello que no quiero ser y que me da fuerza y empuje para ser lo que quiero ser. Desde mi subjetividad personal me considero una persona sensible y ya no me da miedo decirlo en voz alta. Igualmente desde mi subjetividad considero que la espiritualidad no puede ser dogma ni religión porque para mí eso corta la esencia de la libertad lo mismo que una flor muere cuando la cortas separándola de su raíz pretendiendo conservarla en un jarrón. Esto que relato es mi vivencia íntima, personal y subjetiva de entender la existencia, y que de hecho no es mía porque nace y se nutre constantemente de fuentes externas a mí. No creo en la espiritualidad como un concepto que se pueda poseer, sino en algo que se ES. La concibo como algo dinámico, mágico, apasionante, libre y creativo. No como algo muerto, aburrido y estanco. Yo soy única, luego, ¿porqué mi espiritualidad no iba a serlo también? Esto es lo que se siente para mí como auténtica libertad

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