Huída al interior
Vivo en un mundo que tiene el poder para cambiar las cosas pero que permanece apático. Un mundo en el que declararse pacifista es considerado naif, cuando lo realmente inmaduro emocional e intelectualmente como individuos es permitir en nuestra complicidad que se perpetúe la barbarie en pos de unos intereses que nunca fueron los nuestros. Lo realmente ingenuo es creer las historias que nos dicen que los conflictos armados son en nuestro beneficio o en beneficio de alguien más allá de aquellos que generan y mantienen dichos conflictos en pos de sus propio provecho causando muerte, sufrimiento y dolor; Cosificando a personas como meros medios medios para conseguir beneficios. Si mañana nos levantásemos como individuos soberanos que conforman algo llamado humanidad y dijésemos no en mi nombre, todo cambiaría. Pero vemos esos conflictos muy lejos. No nos tocan de cerca. No debería de ser necesario. Pero mientras seguimos en nuestro letargo y nos creemos ciudadanos libres que viven en r...