Who knows
Voy a ser honesta.
Sólo se que no se nada es la frase que más me representa en esta fase de mi vida.
Dejando a un lado las entradas mas espirituales o metafísicas, sin renunciar a lo dicho anteriormente me acerco al agnosticismo. Objetivamente y siendo coherente debería declararme agnóstica, mientras que subjetivamente, puedo tener mis creencias, que no son más que eso. Con todo y con eso, mis creencias espirituales cercanas al Taoismo y al Panteismo no casan en absoluto con creencia alguna en Dioses Antropomórficos ni deidades personificadas sino con un hilo conductor que en gran medida sería cercano incluso al ateísmo. Entonces, las definiciones no son tan sencillas...
Está claro que no puedo negar ni afirmar nada si no es apoyándome en una creencia, pero tampoco quiero caer en el nihilismo más absoluto. Aunque por el camino he aprendido que tanto el nihilismo como el existencialismo son extremos, y ya sabéis lo que decía un tal Aristóteles, ¿no? Pues eso, que la virtud está en el medio. Esto de andar buscando eternamente el sentido puede ser tan agotador como deprimente su otra cara de la moneda, el nihil.
No se. Todos tenemos derecho a ponernos cansinamente existencialistas o deprimentemente nihilistas de cuando en cuando, pero al fin y al cabo la vida es para vivirla. Así que, ¿qué tal ser más pragmática? Centrarme en aquellas pequeñas cosas de mi vida que si puedo entender y disfrutar y seguir aprendiendo sobre aquellas que estén a mi alcance. Un mix de algo así como la actitud de Epicuro disfrutando de los placeres simples y cotidianos de la vida y de la actitud estoica de Epicteto con aquellas cosas que escapan a mi control para tener tolerancia ante la frustración, o resiliencia, que está más de moda. Pues eso. Mi espiritualidad será una creencia mía interna. Mutable o fija, panteista, extraterrestre o ausente y atea, pero mía. Objetivamente no puedo afirmar ni negar nada sobre aquello que no conozco. Y ya que estoy aquí y no en otro lugar pues bueno será preocuparse por lo que es menester. Vivir mi vida y disfrutar en la medida de lo posible. Reír lo más que pueda. Llorar cuando toque. Disfrutar de tantas cosas que uno no sabe que tiene hasta que las pierde sin necesidad de esperar a que llegue el día que las pierda. Nada nuevo bajo el Sol. Pero a veces las cosas de puro obvias nos pasan desapercibidas. Así, más allá de las definiciones o etiquetas las conclusiones a las que llego son similares. En lo interno: disfrutar lo máximo posible. Minimizar el sufrimiento en la medida de lo posible. Mirar por mi propio bien sin por ello renunciar a mi ética o mis valores, más al contrario, reafirmándolos. Desarrollar mi fortaleza o resiliencia ante las cosas que escapan de mi control. Aprender a surfear en un mar con olas de certeza y olas de incertidumbre. Saber que no estoy por encima ni por debajo de nadie y ser consciente de mi singularidad para amarme de tal manera que si pudiera ser cualquier otra persona del mundo eligiria igualmente ser yo, y de hecho así es.
Podéis apoyarme en mi cuenta de Patreon para obtener tips 😄. Nah, ¡es broma! No tengo Patreon. Ya os habíais creído que estaba haciendo negocio con mis ralladas, ¿eh? 😜. A mí esto ya me vale como catársis incluso aunque nadie lo lea.
Pues hasta aquí llegaron mis "pensamientos públicos" por hoy. Como últimamente estoy más pragmática que sobrepensadora y preveo estar bastante ocupada estudiando y viviendo la vida, es de esperar que el blog entre en un período de letargo, con escasa o nula actividad. Salvo que me acechen nuevas inquietudes o lleguen las "musas" con inspiración creativa/poética. Pero en realidad siempre fue algo que hice por placer y como canal de expresión tanto catártica como creativa. Hoy por hoy creo que el blog, con su corta vida, ha cumplido su función. Así que si me estás leyendo y has llegado hasta aquí pues gracias por compartir tu tiempo conmigo.
¡Hasta pronto! ☺️

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